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Estrés agudo para una vida con estrés crónico.

diciembre 7, 2018 Álvaro Otero

Es común que en consulta nos veamos obligados a proponer una serie de estrategias que, en ocasiones, sorprenden a nuestros pacientes. Una de ellas es la aplicación del frío intermitente. En una sociedad donde el estrés crónico predomina y el entorno social se caracteriza por el aumento de la competencia, la desigualdad y el aislamiento social, es común sentirse parte de un medio depresiogénico. Cada uno de estos aspectos del ambiente contemporáneo está asociado con enfermedades de la modernidad donde es habitual en la mayoría de ellas la inflamación crónica. Ante este contexto que influye en nuestro estado de salud, el frío intermitente puede ser una estrategia que nos aporte grandes beneficios.

La termogénesis inducida por el frío es el aumento de calor en respuesta a la reducción aguda de la temperatura ambiente. Esta respuesta permite activar la llamada grasa marrón que libera calor por contracciones musculares constantes. Sería lo que llamamos comúnmente “tiritonas” o “temblores”. Estas contracciones repetidas producen la liberación de sustancias producidas por el músculo llamadas mioquinas que tienen efectos tan beneficiosos como la mejora de la sensibilidad a la insulina previniendo la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad o el hipotiroidismo. Sabemos por ejemplo que las personas que sufren de hipotiroidismo tienen una sensación de frío constante, entre otras pautas, combatir el frío crónico con el frío agudo puede ser una estrategia terapéutica muy exitosa.

Es por ello que no sólo recomiendo estas pautas, también las aplico sobre mí, aunque estemos en pleno Diciembre. Es importante programar en tu tiempo de descanso intervenciones que nos devuelvan al estado de salud que nos pertenece. Definitivamente creo que necesitamos estrés agudo para una vida donde el estrés crónico es lo común.