Lifestyle

Intermittent cold

febrero 3, 2019 Álvaro Otero

En un artículo anterior en mi blog hablaba de algunos de los beneficios del frío intermitente, los cuales decidí poner en práctica. Más allá de la parte teórica que puedes leer en un artículo científico, me parece casi más importante sentir para poder entender, y a partir de este momento recomendar pautas a mis pacientes bajo la experiencia vivida. A nadie le resultará agradable meterse en el agua fría en pleno invierno y quizás la motivación que necesitamos para hacerlo está en los beneficios que podemos adoptar. Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) son la principal causa de mortalidad en los países desarrollados y estas se derivan de la suma de los factores de riesgo antropogénicos modernos y la falta de «retos» para el ser humano. Desde la psiconeuroinmunología clínica creemos fundamental que de forma intermitente nuestro cuerpo no se «acomode» o entre en una fase de «ahorro crónico»; al fin y al cabo se podría definir la obesidad desde este sencillo concepto. Es curioso ver que existe una relación proporcional entre las personas que pasan frío y la cantidad de abrigo que utilizan. La cuestión es ¿cuanto más frío tengo, más me abrigo? o por el contrario ¿cuanto más me abrigo, más frío tengo? Después de mi experiencia; os puedo decir que en pocas semanas se hace más fácil enfrentarse al frío, descansas mejor y sientes más energía.

Os animo a probarlo.